El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, se refirió este jueves a la baja de retenciones anunciada por Javier Milei y, aunque valoró la medida, dejó en claro que para el campo el objetivo final sigue siendo la eliminación total de los derechos de exportación. “Las retenciones tienen que ser cero”, afirmó.
Pino dijo además que el anuncio oficial lo tomó por sorpresa. En una entrevista con A24, sostuvo que si bien existe diálogo permanente con funcionarios del Gobierno, no esperaban que la decisión se comunicara en este momento. También remarcó que la rebaja parcial “no alcanza” y que todavía quedan pasos importantes por dar para mejorar la competitividad del sector.
La definición del dirigente rural llegó luego de que Milei anunciara, durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, una reducción de las retenciones para el trigo y la cebada, que pasarán del 7,5% al 5,5% desde junio, y un esquema de baja gradual para la soja a partir de enero de 2027, condicionado a la evolución de la recaudación.
Según el esquema adelantado por el Presidente, la soja comenzará a bajar entre 0,25 y 0,5 puntos por mes desde enero de 2027 y de manera continuada hasta 2028, si el oficialismo logra la reelección. Además, el Gobierno anticipó beneficios impositivos para otros sectores industriales, como parte de una estrategia más amplia de reducción tributaria.
Más allá del gesto, Pino planteó que la baja parcial debe venir acompañada de otras medidas para que el agro pueda despegar. En ese sentido, mencionó problemas de infraestructura y reclamó más financiamiento con “tasas amigables”, al advertir que el problema no se agota en la presión impositiva.
Durante su discurso en la Bolsa de Cereales, Milei defendió el rumbo económico de su administración, afirmó que continuará bajando impuestos y sostuvo que el equilibrio fiscal es una condición innegociable. “Vamos a seguir bajando retenciones y achicando el tamaño del gasto público”, dijo el mandatario, en un mensaje que buscó consolidar el respaldo del sector agropecuario.
La reacción del campo fue, en general, positiva, aunque con pedidos para acelerar el ritmo de la quita. Así, el anuncio oficial fue recibido como una señal favorable, pero no suficiente, en una discusión histórica que sigue abierta entre el agro y el Estado.