Luego del discurso del presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, la Unión Industrial Argentina publicó un comunicado titulado “Sin industria no hay nación”, en el que pidió respeto hacia el sector productivo y advirtió sobre la situación que atraviesan distintas ramas de la industria.
En el documento, la entidad sostuvo que la transición hacia un nuevo esquema económico implica un proceso de adaptación “profundo” que no es homogéneo ni inmediato. En ese marco, señaló que muchas empresas —especialmente pymes— enfrentan un escenario crítico caracterizado por bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades de financiamiento y caída del empleo.
El pronunciamiento surgió tras una reunión del Comité Ejecutivo de la UIA con representantes de las uniones industriales del Norte argentino. Según indicaron, esa región concentra cerca de una cuarta parte de la población del país pero registra los niveles más bajos de poder adquisitivo, escasa inversión privada y fuerte dependencia del empleo público.
La entidad también recordó el peso del sector en la economía nacional: la industria representa el 19% del PBI, aporta el 27% de la recaudación fiscal y genera cerca de 1,2 millones de empleos directos, además de otros 2,4 millones indirectos a lo largo de toda la cadena productiva.
En el comunicado, los industriales reconocieron avances del Gobierno en materia de equilibrio fiscal, reducción de la inflación y reformas estructurales. No obstante, remarcaron que para competir con el mundo el sector necesita condiciones similares en presión impositiva, infraestructura y costos financieros.
Además, el documento estuvo acompañado por la salida del director ejecutivo de la entidad, Diego Coatz, quien se desempeñaba en el cargo desde hace dos décadas.
La CGT salió al cruce
Tras la publicación del comunicado, la Confederación General del Trabajo cuestionó la postura de la UIA, señalando una contradicción entre su advertencia sobre la crisis industrial y el respaldo a la reforma laboral recientemente aprobada.
El dirigente sindical Jorge Sola criticó duramente a la entidad empresaria durante una entrevista radial. “Flaco, decidite”, lanzó al referirse a la conducción de la UIA, encabezada por Martín Rappallini.
Sola también advirtió que el país registra alrededor de 300.000 puestos formales menos, y cuestionó el modelo económico actual. Además, calificó a la reforma laboral como “un pequeño Frankenstein” y sostuvo que responde a intereses de sectores económicos concentrados.
El cruce entre empresarios y sindicatos se produce en un contexto de negociaciones paritarias y debate sobre el rumbo económico, con la industria en el centro de las discusiones sobre empleo, producción y competitividad.