La Escuela de Actividades Culturales celebró sus 30 años con un emotivo acto

La Escuela de Actividades Culturales (EAC) celebró este sábado sus 30 años de historia con un acto protocolar realizado en su sede central de Avellaneda 127, en una jornada que reunió a alumnos, docentes, exalumnos, autoridades y vecinos de la comunidad.

Del encuentro participó el intendente municipal, Darío Golía, quien acompañó la celebración junto a integrantes de la comunidad educativa en un desayuno y un emotivo repaso por la trayectoria de una institución que se consolidó como referente del desarrollo cultural de Chacabuco.

En el marco del aniversario, además, quedó inaugurado un baño adaptado para personas con discapacidad, una mejora que suma accesibilidad a la sede de la escuela.

Durante su intervención, Golía destacó el crecimiento sostenido de la EAC a lo largo de estas tres décadas y puso el foco en el valor de la cultura como herramienta de transformación social.

“Esto no lo podríamos hacer sin el compromiso de ustedes. Todos somos parte, cada uno es muy importante. En este espíritu de valorar lo nuestro, nuestra historia, pero también nuestro presente y nuestro futuro. Está al alcance de nosotros poder ayudar al otro, generar esperanza donde no la hay y, a través de la cultura, eso se puede dar. A través de la música, del baile, de la pintura y del teatro. Son un ejemplo de vida para muchos. Sigamos avanzando con mucho amor, abrazando al otro y fomentando la cultura para Chacabuco”, expresó el jefe comunal.

Por su parte, el director de la EAC, Omar “Marci” Arabia, recordó a Carlos José Zeliz y Rafael Barrientos como impulsores del proyecto que desembocó en la creación de la institución, inaugurada el 6 de junio de 1996 durante la gestión de Julián Domínguez. También agradeció a toda la comunidad educativa y remarcó que la construcción de la escuela fue siempre colectiva.

El secretario de Gobierno, Javier Estévez, también tomó la palabra y señaló que “la cultura es el corazón de las sociedades; es lo que hace pensar y crecer a una comunidad. Es alimento afectivo y formación humana. La cultura nos forma como personas y somos producto de ese entorno que se conforma”.

Además, subrayó la importancia del pensamiento crítico como herramienta para construir una sociedad más libre y participativa.

A su turno, Julián Domínguez afirmó: “Cuando las cosas tienen un origen profundamente deseado, con una gran idea, eso le pertenece al pueblo. No tiene bandería política”.

El cierre de la jornada estuvo a cargo de la profesora Elena Urretavizcaya, sobrina de Carlos José Zeliz, quien realizó un recorrido por la historia de la institución y compartió una reflexión sobre el valor de la cultura en la sociedad contemporánea.

La celebración volvió a poner en primer plano el legado de una escuela que, durante tres décadas, acompañó la formación, la creatividad y el crecimiento cultural de generaciones de chacabuquenses.

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