El Ministerio de Defensa de Qatar informó que Irán volvió a atacar con misiles el complejo gasífero de Ras Laffan, considerado el mayor centro de producción y exportación de gas natural licuado (GNL) del mundo, en una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente.
El ataque se produjo horas después de una ofensiva de Israel sobre el campo de gas South Pars, una de las principales reservas energéticas iraníes.
Según las autoridades qataríes, el impacto provocó daños en instalaciones clave e incendios de gran magnitud, aunque desde la empresa estatal QatarEnergy confirmaron que la situación fue contenida y que no se registraron víctimas.
Ataques en cadena en la región
La ofensiva iraní no se limitó a Qatar. Durante la madrugada también se registraron ataques en otros países del Golfo:
- En Kuwait, drones impactaron en las refinerías de Mina Al-Ahmadi y Mina Abdullah
- En Emiratos Árabes Unidos, se suspendieron operaciones en instalaciones como Habshan y el yacimiento de Bab
- También hubo reportes de ataques en Arabia Saudita
Estos episodios reflejan que el conflicto dejó de ser focalizado y comienza a afectar directamente la infraestructura energética global.
Desde Qatar calificaron el ataque como una “violación flagrante de su soberanía”, mientras que Emiratos Árabes Unidos pidió moderación ante el riesgo de una escalada total.
La advertencia de Estados Unidos
En medio de la tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino con un mensaje ambiguo: aseguró que su país no estaba al tanto del ataque israelí inicial, pero al mismo tiempo lanzó una fuerte advertencia a Irán.
Según expresó, si Teherán vuelve a atacar instalaciones en Qatar, Estados Unidos podría responder destruyendo completamente el campo gasífero South Pars.
“Tomaré represalias con una fuerza nunca antes vista”, advirtió.
El foco, en la energía mundial
El conflicto comienza a concentrarse en un punto clave: la energía. La región del Golfo concentra gran parte del suministro global de petróleo y gas, por lo que cualquier interrupción impacta directamente en los mercados internacionales.
Además, el control del Estrecho de Ormuz, por donde circula una porción significativa del comercio energético mundial, suma un factor crítico. Desde el inicio de la guerra, más de 20 embarcaciones fueron atacadas, mientras Irán mantiene restricciones sobre el tránsito marítimo para Estados Unidos y sus aliados.